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martes, 09 de febrero de 2010 14:58 Radio Bulgaria Sociedad Vida en Bulgaria

Los chefs de cocina búlgaros están en contra de los Organismos Modificados Genéticamente 

© Foto: BGNES

Los chefs de cocina búlgaros insisten en que en Bulgaria sea creada una Agencia Nacional de Control de los Alimentos.
Los chefs de cocina búlgaros manifestaron que están en contra del cultivo libre de Organismos Genéticamente Modificados y de su comercialización en el mercado. Ellos rechazan la idea de imponer una moratoria de 5 años sobre los OMG, medida que propuso el Gobierno para tranquilizar los ánimos de la sociedad.
Los más destacados chefs de cocina búlgaros, que participan en la Euro Toques- Bulgaria, no tienen nada en contra de los estudios científicos con OMG en laboratorios o invernaderos, pero no están de acuerdo con su cultivo al aire libre donde existe el riesgo de que se contagie el suelo o las plantas que están en proximidad. En los últimos 22 años es esta la posición de los chefs europeos líderes de Euro Toques Internacional. Ellos insisten en que los OMG sean prohibidos en toda la UE. Hace algunos años la CE cedió respecto al asunto tras arduos debates con EEUU mantenidos en el marco de la Organización Mundial de Comercio.
Antes de adherirse a la UE Bulgaria aprobó una ley restrictiva que implementa una moratoria efectiva sobre el cultivo de OMG al aire libre y no permite los experimentos científicos en el campo. Como miembro de la UE este país fue solicitado a armonizar su legislación sobre el tema. Las enmiendas a la ley que actualmente se están debatiendo en la Asamblea Nacional provocaron la intensa reacción de la sociedad sobre todo por la falta de un órgano de control fiable que vigile si se acatan las cantidades admisibles de OMG en los alimentos búlgaros.

”Lamentablemente en Bulgaria no disponemos de un órgano que controle si se respeta la ley, manifestó Joro Ivanov, presidente de la Euro Toques-Bulgaria y vicepresidente de la Euro Toques Internacional. Nuestra posición es que los Organismos Genéticamente Modificados no deben abandonar los laboratorios, deben ser estudiados únicamente en recintos cerrados. No deseamos que se cultiven al aire libre en la UE. Antes de implementar la ley restrictiva debemos contar con un sistema de control. En Bulgaria no hay un laboratorio que vigile cuál es el porcentaje de OMG en nuestros alimentos. Durante el único estudio que fue realizado a 1300 productos había sido comprobado que solo en los envases del 2% se indicaba que contenían GMO, el resto de los productos contenía OMG por encima de las normas y esto no había sido indicado”.

A juicio de los chefs, el hecho de que Bulgaria resultó el único país en el cual no fue descubierta leche con la nociva sustancia melanina se debe simplemente al hecho de que en este país no existe un órgano controlador que constate esta presencia. Según los chefs, la cantidad del queso blanco y amarillo, y del yogur que se producen en Bulgaria supera considerablemente la producción de leche. Se oculta el hecho de que se utiliza sobre todo leche seca importada del extranjero. Se desconoce si el forraje con el cual han sido alimentados los animales contiene OMG, se desconoce qué es lo que contienen estas leches. Por esto los chefs de cocina insisten en que en Bulgaria sea creada una Agencia Nacional de Control de los Alimentos. A su juicio, si esto no sucede hasta el año 2013 se impondrán sanciones a Bulgaria por valor de unos 60 millones de euros.
Todos los miembros de la Euro Toques firman un código de honor que los obliga a garantizar que los alimentos que ofrecen a los clientes son seguros y tienen origen comprobado. Los maestros cocineros se proponen utilizar sobre todo productos búlgaros para estimular la producción local. De este modo no hace falta inventar nuevas especies que permanezcan frascas tras ser transportados a una larga distancia en detrimento de su sabor. Sin embargo, los maestros de cocina chocan con problemas también en este sentido.

”Nos proponemos recuperar los auténticos productos de la naturaleza, dijo la chef Tania Pravcheva del Hotel Sheraton, de Sofía. La naturaleza de Bulgaria es excelente, los suelos ofrecen condiciones para cultivar productos de gran calidad. En verano todavía se pueden comprar tomates de magnífico sabor en los mercados. Nosotros, como cocineros, no tenemos el derecho de comprar productos cultivados en el campo. Los agricultores no pueden presentarnos certificado de calidad ya que no tienen la posibilidad económica de hacer exámenes regulares de sus productos en los laboratorios”.

Versión al español de Hristina Taseva