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Radio Nacional de Bulgaria, transmisora del Bien

De cómo la vida en las aldeas despobladas búlgaras suscita empatía

| Actualizado el 21/05/20 07:22
Foto: archivo

Según los datos demográficos del Instituto Nacional de Estadística, a finales de 2019, en el 23% de los centros poblaciones en Bulgaria vivían entre uno y 49 habitantes. La provincia de Veliko Tárnovo ocupa el segundo lugar en el país por el número de asentamientos despoblados. En tal aldea “sin gente” vive Tsana Tsviátkova, protagonista del reportaje de Zdravka Maslánkova, corresponsal de Radio Nacional de Bulgaria en esta región, que ha hablado por teléfono −a menudo la única conexión con el mundo− con la única habitante de la aldea de Goránovtsi, ubicada en la Cordillera de los Balcanes. El destino de esta mujer de 73 años de edad, que durante la epidemia de Covid−19 quedó en completo aislamiento, sin acceso de familiares y servicios sociales, conmovió a una usuaria de la página de Radio Bulgaria en inglés.

Se trata de una mujer escocesa que no permaneció indiferente al destino de la búlgara que vive en soledad, cubre sus necesidades diarias con una pensión de unos 60 euros y se alimenta con productos que cultiva sola en el huerto de su casa. Para la señora de Escocia,esta voluntad de vivir, en soledad, en lo alto de la montaña, es digna de admiración y gran respeto. Ella misma conoce el ambiente en las aldeas búlgaras, ya que se ha afincado en la aldea de General Tóshevo, en el noreste de Bulgaria.

La lectora de la página web de Radio Bulgaria en inglés decidió enviar a Tsana Tsviátkova un paquete con dulces y alimentos. Sin embargo, ninguna empresa de mensajería hace entregas al villorrio donde reside Tsana. La escocesano se desanimó y entró en contacto con el equipo de la Sección de inglés de Radio Bulgaria que se tomaron a pecho la idea de ayudar al Bien a llegar a Tsana Tsviátkova. Y lo consiguieron. Les ayudaron Zdravka Maslánkova y Albena Miróshnikova, otra compañera de Radio Nacional.

Gracias a los esfuerzos comunes, Tsana Tsviátkova ya recibió el mensaje del Bien que una escocesa desconocida la envió por medio de esta Emisora. La donante, que prefirió el anonimato, nos ha mostrado que no hace falta tener mucho para mostrar empatía e insuflar coraje a una persona solitaria en tiempos difíciles. El amistoso gesto volvió a centrar nuestra atención en la serie de problemas de las aldeas desiertas.

La persona que asumió el papel de mediador para entregar el envío fue Petyo Koev, delegado de alcalde de la aldea de Ráykovtsi y uno más del ejército de héroes invisibles de la actualidad que ayudan a que no falte nada a las personas en aislamiento social.

A causa de las medidas de emergencia por el Covid−19, el transporte de autobuses a las aldeas de la provincia de Veliko Tárnovo fue completamente paralizado. Entonces, el delegado de acalde comenzó a suministrar pan, medicamentos y todo lo que la gente que vive allí necesita en su automóvil personal. “Es realmente triste. Hay un enorme colapso demográfico que comenzó en la década de 1960”, dice Petyo Koev que se desempeña en el cargo desde hace 25 años.

A mediados del siglo pasado aquí había un municipio con 2.300 habitantes y 22 villorrios adyacentes. Cuando asumí el cargo, quedaban 16 asentamientos con un total de 115 personas. Ahora somos 25. Aquí casi no nos hemos visto impactados por el estado de emergencia. Vivimos al mismo ritmo. Sólo fue parado el transporte público de Veliko Tárnovo a Mishemorkov jan, el último punto habitado del municipio. Pero ahora ya tenemos transporte dos veces por semana. Aquí no hubo pánico entorno al almacenamiento de alimentos por la pandemia. Es que la gente sabe que si se acerca el invierno, necesita tener suficiente comida para no pasar hambre, porque si hay abundantes nevadas, no habrá suministro de alimentos. Nuestra vida no es nada fácil. Como la mayoría de las mujeres de la región, Tsana Tsviátkova se dedicó toda su vida a la agricultura y la cría de ganado. Muy pocas personas se decidirían a vivir como ella. Ella vive en la cima, su casa está en la parte más alta del pueblo. A su alrededor no hay nadie y Tsana confía en sí misma. Recibe ayuda de la Cruz Roja y de los servicios sociales. A pesar de las dificultades, no quiere vivir en otro lugar. Al igual que la mayoría de los habitantes de la Cordillera de los Balcanes, Tsana no quiere abandonar su hogar.

Versión en español de Hristina Táseva

Fotos: archivo y BNT

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